Un Versículo Favorito

(o Buenas Nuevas para Metepatas)

Terminando una semana de oración compartí el domingo uno de mis versículos favoritos de toda la Biblia. Tiene todo: un Dios soberano pero cercano, la invitación a una relación real e íntima, la promesa de ayuda en necesidad… y gracias a Dios todo está en base de una oferta de gracia y no por mérito. (¡¡Y encima la enseñanza solo dura 10 minutos!!)

Así que acerquémonos confiadamente al trono de la gracia para recibir misericordia y hallar la gracia que nos ayude en el momento que más la necesitemos.”

Hebreos 4:16

Hebrews 4 v 16

En El Nombre de Jesús

En nuestro estudio del libro de Rut hemos visto a los principales personajes como personas de oración y de fe. Como dice David Atkinson en su comentario sobre Rut*:

<<Cada aspecto de la vida, desde la miseria al gozo, desde la rutinaria a lo extraordinario, el trabajo diario y los intercambios sociales, al igual que los momentos muy privados, se vive en la fe que Dios está ahí y que Dios se preocupa…>>

Ellos vivían unos 1000 años antes de Cristo y oraron confiando en la gracia de un Dios quien los había rescatado de la esclavitud en Egipto con grandes milagros – un Dios quien los había escogido para ser su pueblo de entre todas las naciones y quien mostraba su favor cuando lo buscaban, pero retraía su favor cuando desobedecían.

Ahora, nosotros, tenemos una gran ventaja sobre ellos. Podemos orar en el nombre de Jesús. Vivimos en un tiempo cuando Dios ha mostrado su favor y su disposición de perdonar y bendecirnos en una manera definitiva. Nosotros podemos orar a la luz de la cruz. Romanos 8:31-32 dice:

<<¿Qué diremos frente a esto? Si Dios está de nuestra parte, ¿quién puede estar en contra nuestra? El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no habrá de darnos generosamente, junto con él, todas las cosas?>>

Orar <<en el nombre de Jesús>> significa, entre otras cosas, que le decimos a Dios, <<no me contestas porque soy digno o porque merezco que me respondes, sino contéstame por causa de tu Hijo quien murió; quien se entregó por mí>>

Suelo escuchar oraciones que piden una bendición por alguien a base de cuan buena es aquella persona. Por ejemplo, <<Padre, pedimos que sanes a hermano Juancito. Tú sabes como él te sirve, como nos ha bendicido y cuanto trabaja para ti…>> Esta oración está pidiendo que Dios actue en el nombre del mismo Juancito y aunque sea una oración de corazón sincero, está equivocada, porque ninguno merecemos una respuesta de Dios… ninguno con excepción a Jesús.

Nuestra confianza no depende de como me he portado esta semana sino de que Cristo vivió una vida perfecta y por fe su justicia está acreditado a mi favor. Cuando oramos en el nombre de Jesús le decimos a Dios, << recibe mi oración como si fuera la petición de tu Hijo>> y por eso tenemos confianza que Él nos escucha.

<<Así que acerquémonos confiadamente al trono de la gracia para recibir misericordia y hallar la gracia para recibir misericordia y hallar la gracia que nos ayude en el momento que más la necesitemos.>> Hebreos 4:16

* David Atkinson, The Message of Ruth (El Mensaje de Rut) de la serie The Bible Speaks Today (La Biblia Habla Hoy) por Inter-Varsity Press, 1984

La Visita de un Evangelista

Hace tres semanas  teniamos  a un evangelista, Dave Gillard con nosotros. Fue un tiempo muy especial para nosotros como iglesia. No solo por las actividades que hemos realizado – desde las reuniones del domingo, hasta las visitas a las casas de los hermanos, y le cena evangelística del Sábado. Sino también por lo que trae un evangelista cuando trabaja con una iglesia local…

Uno de los énfasis de Nuevas Fronteras es en los ministerios nombrados en Efesios 4 como dones que Jesús da a su iglesia para su edificación y últimamente para su perfección. Este capítulo demuestra que es necesario recibir el ministerio de cada uno de estos dones (apóstol, profeta, evangelista, maestro y pastor Efesios 4:11-16) para que la iglesia (es decir, cada uno de los miembros individuales de una iglesia local y la iglesia local en su conjunto) llega a la madurez y cumpla la <<obra de servicio>>.

A diferencia del modelo que mas se ve, donde se levanta una persona con un don evangelístico reconocido y pronto comienza su propio ministerio (por ejemplo, Pastor Pedro Evangelista Ministerios Internacional), el modelo que vemos en el libro de Hechos y en este pasaje de Efesios 4, es el de los ministerios basados en iglesias locales. Un evangelista (como Felipe en Hechos 8 ) tal vez viaja a un pueblo vecino y realiza una campaña evangelística, pero no comienza su propia organización sino que sigue sometida a la autoridad de la iglesia de donde salió y trabaja en conjunto con otros líderes de esa iglesia.

El pasaje en Efesios 4 nos abre aun mas el entendimiento del propósito de Jesús en dar estos dones de evangelismo a la iglesia. No es solamente para que la persona así ungida haga el trabajo y llega a tener renombre como un gran siervo de Dios, sino que el énfasis aquí es que este don sea usado para entrenar a los miembros de la iglesia en la tarea del evangelismo (v. 12). Y esto es lo que hemos experimentado con la visita, hace unas tres semanas, de Dave Gillard – un hombre con este don de evangelista. David nos visitó de la iglesia de Biggin Hill en Inglaterra donde él es uno de los ancianos. Así que enivado y apoyado por su iglesia local él vino a bendecirnos utilizando el don que Dios le ha dado – no solo ministrado el mismo a través de sus predicas y testimonio, sino también ampliando nuestra visión; abriendo nuestros ojos para ver la abundancia de la cosecha; aumentando nuestra fe para ver a nuestros amigos, familiares y vecinos llegar a la salvación; y animando y enseñándonos con sus palabras y su ejemplo cómo llegar a ser obreros útiles a Jesús. En fin nos comenzó a <<capacitar… para obras de servicio>> y nos llevó un paso más hacia la madurez.

Es por eso que estos dones son tan importantes en las iglesias locales. Como iglesia podríamos conformarnos con los que ya estamos “dentro”. Preocuparnos con nuestros problemas y orar solo los unos por los otros, mirando solamente hacia adentro. Estos dones nos levantan la cabeza para mirar hacia afuera, a las personas, o pueblos todavía no alcanzados – hacia el cumplimiento de la Gran Comisión. Y nos preparan para tomar nuestro papel en el gran plan de salvación que Dios compuso antes de la fundación del mundo y que puso en marcha al llamar a Abram para salir de su pueblo e ir a un lugar que no conocía para dárselo como herencia. Fue entonces que Dios prometió bendecirlo y hacer de Abram una bendición para <<todas las familias de la tierra>> (Génesis 12:3). Y nosotros en esto últimos días nos hemos simplemente unido a lo que Dios ha estado haciendo a través de los siglos – unir para sí a un pueblo de todas las naciones. Dispongamos nuestras vidas para esta tarea tan noble y emocionante.

Lavado del cerebro

Memorizar versículos y meditar sobre ellos -¿es una forma de lavado de cerebro? Hace recuerdo de países cerrados donde adoctrinan a la población en general, y a la niñez y juventud en particular, con propaganda a favor de la ideología del gobierno – y por supuesto en contra de los supuestos enemigos del estado. ¿Es esto lo que estamos haciendo cuando como cristianos incentivamos a la gente a memorizar las escrituras y vivir conforme a lo que ellas dicen?

La verdad es que no hace falta ningún estado cerrado para que haya adoctrinamiento ideológico. Constantemente estamos siendo bombardeados por la cultura prevaleciente en la cual vivimos: libros, TV, revistas, políticos, los medios de comunicación, la publicidad y marketing – todos quieren vendernos la postura de alguien sobre la moralidad, tolerancia, ética, libertad, etc…

La pregunta correcta no es – ¿nos quieren lavar el cerebro?, sino más bien – ¿con qué nos vamos a lavar el cerebro?

“No se amolden al mundo actual, sino sean transformados mediante la renovación de su mente. Así podrán comprobar cuál es la voluntad de Dios, buena, agradable y perfecta.”                                                                                                                                      Romanos 12:2

.. hablando de lenguas

En las últimas semanas hemos experimentado mayores evidencias de la presencia de Dios en nuestras reuniones. Uno de los resultados de esto es que varias personas comenzaron a hablar en lenguas por primera vez. Sé que el uso de lenguas es un tema muy polemico en ciertos circulos pero mi meta en esta ocasión no es examinar la evidencia bíblica en pro y en contra del uso del don de lenguas. Sino, suponiendo que sí creemos que es un don de Dios para edificación de la iglesia ahora, quiero tocar una enseñanza que he escuchado en varios ocasiones cuando se habla de las lenguas.

Después de una experiencia fuerte del Espíritu Santo y de hablar en lenuas por primera vez un amigo me cuenta de una conversación que sostuvo con una colega cristiana en su trabajo durante la siguiente semana. En el transcurso de la charla la colega le explica que es bueno orar en lenguas porque uno habla directamente con Dios y el diablo no puede entender lo que uno ora. Ahora no sé que opinas de esta manera de ver o usar las lenguas – como un código secreto entre el cristiano y Dios – pero creo que la respuesta que me hizo el amigo en forma de pregunta es muy clave. Dijo, <<¿pero no he visto esto en la Biblia?>>.

A primera vista enseñar esto acerca de las lenguas aparentemente solo incentivaría más la creyente en sus oraciones. Pero la pregunta es digna de una respuesta <<¿enseña la biblia esto?>>… y la respuesta es que en realidad la Biblia no nos dice mucho al respecto de la naturaleza de las lenguas más allá de que <<el que habla en lenguas no habla a los demás sino a Dios.>> (1 Corintios 14:2) y que cuando uno ora en lenguas <<el entendimiento no se beneficia en nada>> (versículo 14). En su contexto cuando dice <<los demás>> se refiere a los demás miembros de la iglesia y en sí no dice nada al respeto del enemigo, si entiende o no las lenguas.

Si no hay algo claro en cuanto al entendimiento del enemigo de las lenguas podemos quizá especular… Sabiendo que el diablo y sus demonios eran ángeles caídos del cielo (Lucas 10:18 y Apocalipsis 12:4, 7-9). Vemos en 1 Corintios 13:1 que Pablo, en medio de un discurso acerca del uso de los dones espírituales en la iglesia, dice <<Si hablo en lenguas humanas y angelicales…>> Si con esto, como es muy probable, se refiere al don de lenguas, que en ocasión fue expresada en lenguas humanas (Hechos 2), ¿será que cuando no sea una lengua humana es una lengua angelical? Como he dicho estamos especulando aquí, pero en este caso habiendo sido ángeles en el cielo, ¿no entenderán los demonios todavía lenguas celestiales? La verdad no sabemos, pero lo que es claro es que la declaración que al orar en lenguas el diablo no entiende, carece de fundamento bíblico.

Pero lo que más me preocupa de esta enseñanza (más allá de si yo me haya equivocado en mi entendimiento bíblico de las lenguas), es lo que nos enseña por implicación. Es decir, si decimos que el enemigo no entiende la oración en lenguas, significa que sí entiende la oración en el idioma nativo del creyente. La implicación es que el enemigo entiende lo que oras y puede hacer algo al respecto. Nuestra fe en la oración debería ser fe en que nuestro Padre todopoderoso nos escucha por causa de su Hijo, quien murió por nosotros. Dios no es nada impotente ante un enemigo que es nada más una cosa creada tal como nosotros.

Que Dios nos salve de un pensamiento que implica que sus manos serán atadas si el enemigo llega a saber de nuestras peticiones.

Así que acerquémonos confiadamente al trono de la gracia que nos ayude en el momento que más la necesitemos. Hebreos 4:16

Pensamientos en Job

Acabo de terminar de leer el libro de Job en mis tiempos devocionales y compartiré algunos observaciones que me impactaron:

  • Job tiene un conflicto – sabe que Dios es bueno y también poderoso. Si fuera solamento bueno, desearía hacer justicia pero estaría limitado a solo observar su sufrimiento – impotente, como nosotros, frente a los vientos y olas de las tormentas que nos trae este mundo. Si fuera poderoso pero no bueno, no podríamos esperar su intervención para aliviar nuestro sufrimiento. Pero siendo ambos, bueno y poderoso, ¿por qué permite el sufrimiento?Job sabe que no es un hombre perfecto, pero tampoco no es el peor de los pecadores, entonces ¿por qué está sufriendo tanto?
  • Mucho de lo que le dicen sus amigos “consoladores” se parece a los dichos que se encuentren en el libro de Proverbios. Tomando en cuenta que al final Dios les dice, <<a diferencia de mi siervo Job, lo que ustedes han dicho de mí no es verdad>> (Job 42:8), parecíera muy importante tener mucho cuidado en la forma en que utilicemos el libro de proverbios. Hay que ser muy precavido en la interpretación y aplicación de los diferentes géneros literarios de literatura que conforman las escrituras – y esto aunque tanto Proverbios como Job son se categorizan como libros de sabiduría.
  • Entonces, ¿cómo consolamos a los que están en medio de sufrimiento tremendo? Aparentemente llegar a la conclusión superficial de que si Dios es justo, lo que te está sucediendo debe ser resultado de tu pecado, es ofensivo, no solo para el que está sufriendo sino también para Dios mismo. (Dios ordena a los tres amigos que hagan sacfricios para si mismos y solo entonces, con la intercessión de Job a su favor, serán perdonados – Job 42:8). Tal vez el logro mayor de los amigos de Job fue sentarse con él en silencio durante los primeros 7 días (Job 2:11-13).
  • Otra cosa que noté era la manera en que tanto Job como sus amigos dieron por sentado que una persona justa cuidará y defenderá a los pobres y necesitados. Y en cambio el pecado del malvado es oprimir y aprovecharse de los menos acomodados (por ejemplo, Job 22:6-9; Job 29:12-16; Job 31:16-23). Está posición es tan obvio a ambas partes que nadie lo explica ni ven la necesidad de defenderla. ¿Qué nos dice esto a los que queremos “buscar primeramente el reino de Dios y su justicia” (Mateo 6:33), pero nos encontramos enumerados entre los ricos de este mundo? (La tentación aquí es compararnos entre iguales – gente del mismo barrio o compañeros del trabajo – o con “aquellos ricos”, y en ambos casos concluir que, “Yo no soy rico, no se aplica esto a mí.)
  • “A los ricos de este mundo, mándales que no sean arrogantes ni pongan su esperanza en las riquezas, que son tan inseguras, sino en Dios, que nos provee de todo en abundancia para que lo disfrutemos. Mándales que hagan el bien, que sean ricos en buenas obras, y generosos, dispuestos a compartir lo que tienen. De este modo atesorarán para sí un seguro caudal para el futuro y obtendrán la vida verdadera.” 1 Timoteo 6:17-19